DRAPPIER

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Drappier tiene un origen ancestral, pues fue San Bernardo, fundador de la Abadía de Clairvaux quien hizo construir sus bodegas en 1152. Desde 1808, la finca la dirige la familia Drappier. Alrededor de 1930, el sucesor de la época, Georges Collot, decidió plantar Pinot Noir en Urville, siendo burlado y nombrado por sus vecinos como «Padre Pinot» aunque la historia decidió darle la razón y hoy en día representa el 75% de los viñedos de la zona.

En 1952, André y Micheline Drappier crean la “cuvée” Carte d’Or con su reconocible etiqueta amarilla. En 1968, Micheline tiene la idea de un Champagne Rosé. Será 100% Pinot Noir. Cincuenta años más tarde, el Rosé de Saignée Drappier alcanza un gran éxito que lo lleva al Elíseo. Desde 1979, Michel Drappier dirige las vinificaciones, mientras que André, con sus 74 vendimias, vigila atentamente el viñedo que cubre hoy 62 ha en propiedad y 50 ha en contratos asociados. En 1988, profundas bodegas excavadas en la tiza de Reims bajo el reinado de Napoleón III, se unen a la propiedad familiar. En estas frescas galerías duermen las más preciadas botellas, especialmente las de la Grande Sendrée.

El viñedo familiar se extiende actualmente sobre 62 ha, sin contar los contratos-asociaciones. Tierra de acogida del Pinot Noir, variedad que “corre por las venas” de la bodega, fue en Urville donde se plantó el viñedo, cultivado según los principios bio y natural. Se siguen cultivando también variedades olvidadas y sin embargo inolvidables, como el Fromenteau, el Arbanne, el Petit Meslier y el Blanc Vrai.

Las “cuvées” se vinifican con una intervención mínima, no se filtran ni decoloran. No se utiliza ningún producto de origen animal. Una parte de las levaduras utilizadas para las fermentaciones fueron elegidas y criadas en la finca.